La bendición mayor que tenemos los hijos de Dios es la de contar con la presencia de Jesucristo en nuestra vida. Esto significa que nunca estamos solos ni desamparados, a pesar de que atravesemos días difíciles o momentos dolorosos.
Sin la presencia de Jesucristo, solo hay amargura, dolor y confusión. Pero en donde está Jesucristo hay libertad, sanidad, perdón de pecados y reconciliación con Dios, y en donde está el Señor abundan la paz, la esperanza y la felicidad. La presencia del Señor Jesús transforma todas las cosas.
Por eso, quien tiene la presencia de Jesucristo en su vida, podrá contemplar como las tempestades son calmadas y como las más terribles tormentas de la vida son cambiadas en bonanza y paz. El Señor está con nosotros el día de hoy.