Listen

Description

Uno de los pensamientos más consoladores, más preciosos y tiernos, que nos ha sido otorgado por el Señor, es el que indica que somos la casa y la habitación de nuestro Dios. Este, ciertamente, es un pensamiento esperanzador.

Pablo enseñó una tremenda verdad a los corintios a través de una pregunta que les planteó. En primera de Corintios 3:16, él dijo: “¿No sabéis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, al cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros?”

De modo que, cada uno de nosotros que hemos creído en Cristo como Señor y Salvador, y hemos sido lavados con la preciosa sangre de Cristo, somos la morada de Dios. Somos su templo y su habitación. Dios habita en nosotros. ¿Por qué, entonces, no dependemos de Él para todas las cosas?