Si tan solo nos disponemos a tener un tiempo devocional con el Señor, podremos beber el agua dulce de la gracia y la renovación espiritual, y podremos dejar atrás la amargura y el desánimo.
El profeta Amós dijo:
“Pero así dice Jehová a la casa de Israel: Buscadme, y viviréis” (Amós 5:4).