De la misma forma como cuando hablamos con una persona y sus palabras nos revelan sus pensamientos e intenciones, o como cuando vemos el proceder de una persona, eso nos revela la actitud de su corazón, de la misma forma, cuando leemos la Biblia podemos descubrir el corazón de Dios.
En palabras simples, la Biblia contiene los pensamientos e intenciones de Dios. Cada página nos revela su voluntad y su carácter.
Lo asombroso es que, al leer la Biblia, rápidamente descubrimos que el Padre celestial quiere que nosotros sus hijos abundemos de paz, reposo y tranquilidad. La Palabra dice con toda claridad que Dios desea darnos paz en toda circunstancia. De modo que si nos acercamos a Dios con un corazón dispuesto nuestra vida será llena de paz.