alejada de aquellas cosas que pueden lastimar o herir al ser amado. Lo mismo sucede en nuestra vida cuando amamos a Dios. No queremos permanecer en aquellas cosas que ofenden o entristecen a Dios.
Al leer la Biblia, rápidamente podemos darnos cuenta de cuáles son los pecados que entristecen a nuestro Señor. Por tanto, debido a que le amamos, debemos apartarnos decididamente de ellos. No debemos consentirlos cerca de nosotros.
Quien se aparta del pecado para llevar una vida justa y limpia delante de Dios, no solo alcanzará la verdadera felicidad, sino que también tendrá sobre su vida la mirada amorosa de Dios que da protección.