Un pastor que se siente amado y valorado por su iglesia, no dudará en sacrificarlo todo por ellos y darse de lleno para llevarles la Palabra. Invertirá su vida en el bienestar de ustedes.
Les pido en el nombre de Jesús que amen, bendigan, sirvan y apoyen a su pastor.
Esto es algo que también agrada a Dios. Es una de las grandes instrucciones que Dios dio para la vida, para hallar la felicidad y la paz.