El Dios de la Biblia desea llevar a cabo una obra poderosa y creciente en la vida de cada uno de sus hijos. Esto es así porque cuando Dios llama a una persona la va perfeccionando a lo largo de su vida.
No obstante, debemos aprender cómo es que Dios trabaja y cómo tiene lugar la obra de Dios en nuestras vidas. Una de las cosas más importantes que debemos aprender es que, en relación a nuestra propia persona, Dios no obra solo. Él solicita nuestra cooperación y entrega.
De modo que, si alguno de nosotros espera ver esa obra desarrollándose y creciendo en su vida, tiene que comenzar a cooperar con Dios. Pero, ¿en qué consiste esa cooperación de nuestra parte? En disponernos a conocerle y en rendirle nuestro amor.