La desesperanza es un mal que nos arrastra a la destrucción y a la infelicidad. Por eso, quien vive desesperanzado se encuentra en el camino que lleva a la muerte. ¿Cómo podemos revertir una situación como esta? ¿Cómo podemos superar la desesperanza?
La Biblia nos enseña que Dios es un Dios de esperanza. No solo tiene esperanza o no solo hay algo de esperanza en Él, sino que Él mismo es la esperanza. Por eso, cuando venimos ante Dios y nos postramos delante de Él, somos bendecidos con el don de la esperanza.
Cuando creemos que un milagro puede suceder en nuestra vida y cuando comprendemos que lo que estamos viviendo no es nuestro destino final, ya hemos comenzado a tener esperanza en nuestra vida. Entonces, ¿por qué no viene el día de hoy a Aquel que es esperanza, a nuestro Dios?