Uno de los peores enemigos en la vida de una persona es el temor. Cuando este mal se anida en el corazón y en la mente, es capaz de arruinar la vida y arrastrar a la infelicidad y a la desgracia.
Además, cuando una persona vive presa del temor, pensando siempre de manera negativa y derrotista, aquel mal que imagina, termina siendo una realidad en su vida. Por esta razón, debemos evitar el temor a toda costa. No debemos dejarlo asentarse en nuestros corazones.
Para que podamos vencer el temor y recibamos la bendición de la paz y la felicidad, primero tenemos que acercarnos a Dios en arrepentimiento y fe. Solo estando cerca de Dios, experimentando su amor, podemos echar fuera el temor y vivir en plenitud.