La Palabra de Dios es lo único que puede producir fe en nosotros, una fe real y verdadera. Necesitamos la fe para vivir la vida cristiana, pues sin ella nos convertimos en vehículos que no tienen combustible.
Las personas que dedican su tiempo y su esfuerzo a buscar al fe de Dios y son capaces de esperar de rodillas delante de Él hasta escucharlo hablar, son quienes podrán construir vidas de éxito y abundancia, una vez que obedezcan al Señor con suma devoción y compromiso.
Sin embargo, las personas que no dediquen tiempo a meditar profundamente en la Palabra, ni busquen fervientemente a Dios en oración, se encontrarán peleando en sus propias fuerzas y difícilmente tendrán éxito en la vida. Dios quiere impartirnos la fe que vence al mundo y la fe vence las adversidades de la vida.