El Dios de la Biblia es un Dios abundante, de provisión y ayuda sin límites.
Cree que Él está contigo ahora mismo y quiere obrar en tu vida personal.
Tú también, trae delante del Señor tus cinco panes y tus dos peces, y espera un milagro; entonces, el Señor bendecirá aquello “poco” y algo asombroso sucederá.