La experiencia que transforma nuestra vida es el encuentro con Dios. Aunque muchas personas han escuchado hablar de Dios e incluso han asistido a la iglesia toda su vida, en realidad, son muy pocos los que pueden decir que han tenido un encuentro personal con el Señor.
Cuando tenemos un encuentro con Dios nuestra vida es renovada y transformada, llevándonos a pasar de la muerte a la vida, de las tinieblas a la luz y de la amargura a la felicidad. De ahí que el encuentro sea una experiencia cristiana indispensable.