Su reinado en las victrolas coincidió con los últimos años 50s. Más de seis décadas después Blanca Rosa Gil continúa siendo una de las voces más hermosas y distintivas del bolero cubano.
Sus primeros singles, producidos por la etiqueta Panart hacia 1957 cristalizaron una creciente popularidad ganada, a puro aplauso, en la pista del "Ali Bar" el famoso local regenteado por Alipio García, ubicado en la periferia citadina.
Para 1960 redoblaba sus éxitos en radio y televisión mientras que sus grabaciones producidas por el sello Modiner asentaban ese estilo tan suyo, entre sentimental y tanguero, acentuado por los arreglos de los pianistas Severino Ramos y Joaquín Mendivel, a cargo también de las conducciones orquestales.
Los ecos de los éxitos de "La muñequita que canta" son parte indisoluble de las memorias de una nación que, negándose a desvanecerse del todo, persiste en la nostalgia de más de una generación de cubanos, dentro y fuera de la isla.
Eliades Ochoa: de Songo la Maya para el mundo. Su temprano vínculo con un instrumento como el tres lo llevó inevitablemente al mundo del son, la guajira, el bolero y la canción trovadoresca.
Su trasiego por el Quinteto "Oriental", el Septeto Típico y el Cuarteto "Patria", así como su similitud vocal con el mítico Guillermo Portabales, han definido su huella en la música popular de los últimos treinta años.
Hoy repasamos algunas de las grabaciones de Eliades Ochoa con el Cuarteto "Patria".
Sin dudas el empuje comercial del proyecto "Buena Vista Social Club" fue decisivo para que su carrera fuese bien reconocida dentro y fuera de la isla. En su voz la obra del genial Antonio Fernández (Ñico Saquito).
José Antonio Méndez: "el King", "el Ronco", a pesar de tener "pegados" en las victrolas de los primerísimos años 50s varios temas de su autoría, decidió probar fortuna en tierras aztecas como lo hicieron otros artistas y músicos cubanos que le antecedieron.
José Antonio, con su habitual humildad, creyó que el representante de la RCA Víctor mexicana Mariano Rivera Conde "lo estaba vacilando" cuando le propuso grabar varios discos con arreglos y respaldo orquestales del tremendo melodista, pianista y compositor Mario Ruiz Armengol.
El sorpresivo éxito que tuvieron estas grabaciones fuera de Cuba validó el estilo interpretativo del King. La calidez de su voz y la sencillez con que "ponía" los temas en el escenario con su guitarra le aseguraron, desde entonces, la fidelidad del público mexicano.
Entre sus trabajos discográficos de los primeros años 60 sobresale una producción en complicidad con los pianistas Frank Emilio Flynn, Rafael Somavilla y el violinista urugüayo Federico Britos.
En los minutos finales algunas de las voces entrañables de la radio cubana.
Los ecos de los veteranos estudios habaneros, aquellos importantes escenarios del éter donde artistas y agrupaciones ofrecieron su arte en directo.
Desde los estudios de la CMQ de Monte y Prado: Gerardo Pedroso, una de las voces olvidadas del danzón. El 21 de agosto de 1948 le acompañó la Orquesta Gris a cargo del maestro Armando Valdés Torres. Así cantó la guaracha de José Claro Fumero: "Bemba colorá".
Los tiempos de gloria de la música popular cubana. Gerardo Pedroso regresa como bolerista. "Mira que eres linda", otro clásico cubano original del maestro Julio Brito.
Sonidos que nos recuerdan la importantísima plaza artística que fue La Habana.
Seguimos viaje ahora a los estudios del guajiro Amado Trinidad Velazco, el mayor competidor de CMQ.
En julio de 1947 en RHC Cadena Azul, bajo el influjo del llamado danzón de nuevo ritmo, la Orquesta Unión interpretaba "Las cosas de Vega", combinación de la pieza de Orestes López con un fragmento de la suite "Cascanueces". La última parada es en los estudios de la Radio Cadena Suaritos ubicados en la calle 25 del Vedado habanero. María Teresa Vera y Lorenzo Hierrezuelo cubrieron infinidad de horas en las míticas audiciones del gran Laureano Suárez.