Con los pies en la tierra
de solo estar estamos
pero no estamos solos
los hombres del paisaje
las mujeres de luna
los niños vegetales.
¿Será en verdad
un arma cargada de futuro?
la flecha esta en el aire
como ayer y mañana
hay que blindar la rosa
defender la alegría
y hasta quizás ser tristes.
nos dicen los poetas
Pienso que hay que tejerle
una cuna de piedras
con salares, caminos,
humedales, montañas
y con canciones nuevas,
que nos enseñen cómo
lo que nunca supimos
está acá con nosotros.
Lo arcaico y primigenio
Lo que está en otro idioma
pero llega a destino.
no hay memoria sin tiempo
y en en el tiempo... acá estamos
entre ser o no ser
creo que no elegimos...
Estamos simplemente
sobre el paisaje tiempo
contemplando la luna
viendo crecer los críos
cerrando las pestañas
frente al sol frente al vino,
el mar y la llanura...
No te sientas pequeña
al contemplar estrellas
porque en la luz que emanan
te miran las miradas
de todo el que ha mirado
alguna vez su llama.
Incluso calculando
la fórmula del tiempo
quizás, alguna de ellas
tal vez ya esté apagada.
En realidad la magia
las sustancias, las nubes,
las semillas los dioses,
los sabios en silencio
nos recorren la sangre...
¿Sabrán esto las células,
las uñas, los riñones?
¡¿Qué molécula tiene
guardada en emociones
el sonido del pasto
la savia de los árboles
las alas de los pájaros?
La poesía surge
si nadie la sofrena
tiene mucho de grito,
de alarido en silencio.
Es un conjuro fértil
que hace brotar raíces
abajo, en tus zapatos.
El dorado, el anhelo,
la utopía, la gloria
solo son en tu nombre
en tu praxis, tu vientre
fusil del hombre libre.
Natural y realista
sincrética y hermética,
herética y litúrgica
la poesía viene.
Pagana y sacra llega
al fin la poesía.
VIene con el misterio
del silencio de siglos,
particular silencio
que rompe con palabras,
Palabras con mayúsculas.
si nadie dice nada:
¡Ahi está la poesía!
Angustiada, imperfecta,
vital, desamparada.
golpeándonos la puerta.
Nosotros esperamos
a que nos solucione
algunos de los tantos
problemas cotidianos,
con la terrible y pétrea
tozudez de quien solo
pretende estar parado
con los pies en la tierra.