¿Es la santidad una carga pesada o el privilegio de un invitado VIP? En este episodio exploramos el Salmo 24:3-6 para entender que el ascenso a la presencia de Dios no es una obligación burocrática, sino una invitación a la cima más alta de la existencia humana.
A menudo vemos los requisitos de "manos limpias y corazón puro" como una barrera imposible de cruzar. Sin embargo, la buena noticia del Evangelio es que Dios no nos pide limpiar nuestras manos para salvarnos; Él nos salva y nos limpia para que podamos disfrutar de la altura.
Lo que exploramos en este episodio:
Una verdad final: El cristianismo es la única fe donde Dios no te espera sentado en la cima, sino que bajó de la montaña para buscarte a ti y subir juntos.
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