México quiere ser “potencia científica”… pero con presupuesto de país tímido. En este episodio, Jonathan analiza el mensaje de Claudia Sheinbaum desde el Museo Nacional de Antropología y se pregunta lo que muchos evitan decir en voz alta: ¿quién va a construir el salto tecnológico de México si nadie quiere poner el dinero —ni asumir el riesgo? Entre anuncios de Nafin, promesas de capital de riesgo y proyectos como Kutsari (semiconductores) y Olinia (auto eléctrico), la discusión se vuelve incómoda: China invierte como potencia; México invierte como si no tuviera prisa. Y el reloj ya corre. Con cifras duras, ironía y una analogía brutal sobre el control de los datos, este episodio expone el verdadero problema: no es falta de discurso, es falta de ambición real, de músculo financiero… y de una élite empresarial dispuesta a dejar de aplaudir y empezar a invertir. Si México quiere competir, hay una sola receta: trabajar como chinos.