Ley Fundamental de Rosa de Sanatorio.
La perversión pasa, mediante un vuelco deliberado, del lado de los signos. Mientras la perversión sexual propiamente dicha, está sometida, encadenada al cuerpo y lo paraliza, lo descompone, trata de desarticularlo en signos, la perversión radiofónica apunta a sexualizar el lenguaje, a hacer de él un sustituto del cuerpo. Aquí son las palabras las que hacen el amor, tanto como el odio, tanto como la guerra, aunque ¿Por qué no?, el odio y la guerra puedan ser muchísimo más placenteros.