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Description

Un paciente que presentaba un acentuado negativismo, rechazaba con tenacidad la petición de que efectuara un dibujo. De repente pidió una regla, mas rechazando el lápiz que con la regla se le dió, procedió a medirse un pelo que asomaba por su nariz. Sin duda porque al estirarse el pelo para medirlo sintió un cosquilleo, estornudó violentamente y como cayeran sus mocos sobre la superficie plástica de la regla, dijo con mucha solemnidad "Soy el doctor Fleming y he preñado a esta regla, ahora ustedes los médicos tendrán que decorar mi habitación para cuando se produzca el magnífico alumbramiento".
Pero las enfermeras de los manicomios, como suelen tener bigote, se sintieron ofendidas "Oiga usted -dijo una de ellas- ninguna de nosotras ha abusado deshonestamente de su persona". Como le castigaran a soportar diez reglazos en cada mano, con la regla que considerase preñada y como de resultas de ello le sangraran las palmas, creyó que su esposa había tenido un aborto, y se suicidó como se suicidan los locos, esto es, volviéndose cuerdo y casándose con una enfermera como en las películas americanas.