
Este es un paseo en el que partiremos desde un enclave digno de visita previa, Badaín. En el camino del Chorro de Fornos, rápidamente nos envolverá el frondoso verdor con tintes "selváticos", como dice Ángel. Por este motivo esta ruta es ideal para meses calurosos. El agua nos rodea por doquier en su estado más puro y salvaje, emanando del propio suelo o las paredes del camino y a cada paso, uno se da cuenta de que cuanto mayor es la fortuna que nos brinda la naturaleza, más torpes somos ignorándola o mal usándola.