Cuando pensamos en los reyes y nobles más sangrientos de la historia, no solemos incluir a las mujeres. La mayoría de las reinas sirvieron a su pueblo con nobleza, honor y dignidad, donde absolutamente nadie fue asesinado por sus manos. No obstante, cuando exploramos la historia en detalle, nos encontramos numerosos ejemplos de que esta creencia está equivocada.