En el primero siglo I la masculinidad estaba basada en el poder, lo que provocaba abusos y maltrato. En el siglo XXI es un péndulo entre pasividad y agresividad. Pedro enseña a los esposos cómo desarrollar una masculinidad bíblica, un liderazgo saludable y el buen ejercicio de la fe al enseñarnos cómo vivir y tratar a nuestra esposa. 1