Discipulado: Familia (Salmo 78) El Salmo 78 nos recuerda que el discipulado comienza en el hogar como un deber generacional, urgente y con impacto eterno. Dios nos llama a transmitir intencionalmente la fe a la siguiente generación para que confíe en Él, viva conforme a su voluntad y continúe el legado del evangelio. Al discipular en la familia, participamos en la misión de formar discípulos que creen en Cristo, crecen en Cristo y comparten a Cristo, confiando en la guía fiel de nuestro Buen Pastor, Jesucristo.
Pbro. Wilbur Madera 1 febrero 2025