¿Con qué vamos a edificar este año? Todos comenzamos un nuevo año con expectativas, planes y deseos de que las cosas sean mejores. Pero la Biblia nos confronta con una verdad profunda: no basta con comenzar bien, hay que edificar bien.
En esta primera parte del mensaje, reflexionamos sobre las palabras del apóstol Pablo en 1 Corintios 3:10–15, donde nos recuerda que Cristo es el único fundamento, pero que cada uno debe tener cuidado con la manera en que construye sobre Él.
A través del ejemplo de la iglesia de Corinto, aprendemos que se puede ser muy activo, tener dones y trabajar mucho… y aun así edificar de forma desordenada. Descubrimos que hacer cosas para Dios no es lo mismo que hacerlas como Dios quiere, y que el activismo sin dependencia termina en cansancio y poco fruto.
También somos confrontados con la advertencia del profeta Hageo: cuando Dios deja de ser la prioridad, nada sacia, nada alcanza y nada produce verdadera satisfacción.
Este mensaje es una invitación a revisar cómo estamos edificando nuestra vida, nuestra fe, nuestra familia y nuestro llamado, y a decidir que este año no improvisaremos nuestra fe, sino que edificaremos con revelación.