En el París gris de 1946, entre el humo de los cafés existencialistas y las cicatrices de la guerra, nació una melodía que definió una época. Escrita por el poeta rebelde Jacques Prévert y compuesta en la clandestinidad por el refugiado judío-húngaro Joseph Kosma, esta canción es mucho más que un romance fallido. A través de la metáfora de las hojas secas barridas por una pala, la letra disecciona la crudeza del olvido y la fragilidad de los lazos humanos en un mundo que intenta reconstruirse. Interpretada magistralmente por Yves Montand, el antiguo estibador que se convirtió en la voz de Francia, la obra pasó de ser un fracaso cinematográfico a convertirse en el estándar de jazz más grabado de la historia (Autumn Leaves). Un viaje sonoro sobre cómo la vida, a veces, nos separa "suavemente y sin hacer ruido".