La canción "Tropicália", compuesta por Caetano Veloso, se erige como el manifiesto estético inaugural del movimiento tropicalista, surgiendo en 1967 dentro de un Brasil fracturado por la dictadura militar y la polarización ideológica entre nacionalistas de izquierda y una derecha conservadora. Bautizada así por sugerencia del fotógrafo Luís Carlos Barreto en referencia a la instalación artística homónima de Hélio Oiticica, la pieza rompió con las estructuras tradicionales mediante una neo-antropofagia que devoraba influencias extranjeras —como el rock y la guitarra eléctrica— para fusionarlas con arcaísmos nacionales, desafiando el purismo cultural vigente. Su letra funciona como una alegoría fragmentada y cinematográfica del país, yuxtaponiendo símbolos contradictorios como la bossa y la palhoça o el monumento moderno y la mulata, para exponer el absurdo y las disparidades de una sociedad bajo una modernización autoritaria, constituyendo una crítica mordaz que trascendía la mera protesta política para proponer una revolución comportamental y estética.