En este episodio íntimo y crudo, te comparto una historia que marcó un antes y un después en mi vida. Hablamos del tipo de amor que ilusiona… y también del que duele. De cómo la intuición, aunque incómoda, te va guiando. De la importancia de tener una red de apoyo que te sostenga cuando tú ya no puedes. Y de cómo el dolor —cuando se abraza con honestidad— puede transformarse en amor propio.
Un testimonio sobre el duelo, el cierre, el valor de irte cuando duele y la sanación que llega cuando eliges no volver.
Porque sí, le pedí a Dios una señal… y se pasó.