La palabra ahorro proviene del árabe “hurr”, que significa libre, en oposición a ser un esclavo. En la Edad Media se usaba el término “horro” que se refería a “dar libertad a un esclavo o prisionero”, significado que se mantuvo hasta el siglo XVII.
En el siglo XVIII, se transformó a una idea más cercana a la que hoy conocemos: “librar a alguien de algo”, es decir, nos libramos de un esfuerzo o un gasto.
Finalmente, la palabra ahorro se asoció a una forma de guardar, principalmente, dinero para el futuro. Aunque la acción de ahorrar vinculada a guardar es una tradición antigua.