La Palabra de Dios, la adoración, el evangelio no deben producir sólo una experiencia en nosotros, sino una metamorfosis. Enfoquemos nuestros pensamientos, nuestro corazón y nuestra forma de vida en Dios, que él posiciona todo en el tiempo y lugar correcto de acuerdo con su propósito.
1- Tu contexto no es un límite.
2- No te resistas a Dios.
3- Si Dios no cambia la situación, usará la situación para cambiarte a ti.