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El mensaje "Avanza por fe" es una exhortación a dejar de vivir guiados por lo que vemos y comenzar a caminar verdaderamente por fe, como lo hizo la generación de Josué. El mensaje parte de una experiencia personal, destacando cómo Dios ha venido hablando insistentemente sobre esta generación de fe. Se menciona que, aunque muchos creyentes conocen la frase “Vivimos por fe y no por vista” (2 Corintios 5:7), aún existen áreas de sus vidas donde predomina la lógica humana, las circunstancias visibles y no la fe.

Una ilustración central del mensaje es la historia de Sindy, una mujer de fe que organizó campamentos juveniles en obediencia a Dios. Al principio, confiaba en sus recursos para cubrir los gastos, pero al enfrentarse a un reto mayor, con un presupuesto de $12,000 y sin medios aparentes para cubrirlo, tuvo que depender completamente de Dios. En fe, oró y confió. Las ofrendas comenzaron a llegar de manera inesperada, y no solo se cubrieron todos los costos, sino que hubo lo suficiente para bendecir a los servidores. A través de esto, aprendió que obedecer a Dios no depende de las fuerzas humanas, sino de ejercitar la fe en su provisión.

La enseñanza principal es que todos enfrentamos batallas personales y, en muchas ocasiones, confiamos parcialmente en nuestras habilidades o nos dejamos llevar por las circunstancias. Sin embargo, solo cuando actuamos completamente por fe, podemos ver la victoria y tomar posesión de lo que Dios ha prometido.

Se establece una comparación entre las generaciones de Moisés y Josué. Moisés representa a aquellos que, aunque liberados del mundo, aún conservan una mentalidad esclava, limitados por lo que ven. Josué, en cambio, representa a los que han madurado y avanzan por fe. Mientras Moisés dependía de señales visibles como la nube y la columna de fuego para moverse, Josué solo contaba con la Palabra de Dios. La fe no necesita ver para avanzar, solo obedecer.

Pasar de vivir por vista a vivir por fe requiere valentía. Cuando se ve todo claro, es fácil avanzar; pero cuando no se ve nada, se necesita coraje. A Josué no se le prometieron señales, sino que debía meditar en la Palabra, obedecerla y actuar en consecuencia. Así, Dios respaldaría sus pasos. La imagen usada es la de seguir a alguien en un vehículo: mientras lo vemos, lo seguimos fácilmente. Pero cuando nos deja indicaciones y desaparece, debemos confiar en su palabra para llegar.

Otro punto clave del mensaje es enfrentar la oposición sin temor. Cuando Moisés envió espías a Canaán, la mayoría regresó con un reporte desalentador, pues solo veían gigantes. Esto es vivir por vista. Pero Josué envió a dos espías que regresaron con fe, declarando que Dios ya les había entregado la tierra. Esta generación de fe declara las promesas de Dios como hechos cumplidos, porque su mirada está en lo invisible y en el poder de Dios.

También se enseña sobre la transición de una mentalidad de “suficiencia” a una de “sobreabundancia”. El maná simboliza provisión diaria y limitada, pero al entrar en Canaán, el pueblo comenzó a comer del fruto de la tierra. Sin embargo, para disfrutar de esa abundancia, necesitaban sabiduría y obediencia a los principios de Dios. Muchos hoy no prosperan porque, aunque tienen el deseo, no aplican la sabiduría divina, y sus decisiones no reflejan una vida de fe, sino de razonamiento humano, como cuando se recurre a deudas.

El mensaje culmina con una enseñanza poderosa sobre la necesidad de dar pasos arriesgados. En el cruce del Mar Rojo con Moisés, el mar se abrió primero y luego cruzaron. Pero con Josué y el Jordán, los sacerdotes debieron meter los pies al agua antes de que el río se detuviera. Esto representa la fe activa que avanza antes de ver el milagro.

Dios está llamando a su pueblo a cerrar el ciclo de vivir por vista y comenzar a caminar por fe. Este nuevo año traerá promesas, milagros, nuevas empresas, locales para la obra, deudas saldadas y muchas vidas transformadas, pero solo si caminamos confiando en la Palabra de Dios, aunque el río parezca desbordarse. El llamado final es claro: no esperes más señales. Si Dios lo ha dicho, ¡avanza por fe!