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Description

Esta predicación se basa en Hechos 17:16–34, donde el apóstol Pablo predica en Atenas, una ciudad marcada por la idolatría y la filosofía griega. Este episodio representa un momento clave de misión transcultural, ya que Pablo enfrenta un entorno completamente distinto al judío, su contexto habitual.

En lugar de condenar directamente la cultura ateniense, Pablo contextualiza el mensaje, utiliza referencias culturales y filosóficas locales (como el altar al “Dios desconocido” y los poetas griegos), y adapta su enfoque evangelístico a su nueva audiencia. Así, logra construir puentes entre el Evangelio y los corazones de personas culturalmente alejadas de la fe judeocristiana.

Lecciones clave de Pablo:

1. Adapta su método según el público.

  En las sinagogas usa las Escrituras; en Atenas cambia el enfoque, sabiendo que los griegos no conocían la Biblia.

2. Busca relacionarse y dialogar.

  Conversa con personas en plazas y mercados antes de predicar formalmente. Va donde está la gente.

3. Contextualiza el mensaje.

  Habla en el lenguaje de su audiencia, usando elementos culturales como puentes hacia Cristo.

4. Construye puentes, no barreras.

  En lugar de juzgar la idolatría, ve detrás de ella una búsqueda espiritual genuina.

5. Conecta con sus necesidades internas.

  Identifica el “hambre interior” de cada grupo (filósofos, religiosos, escépticos) para guiarlos a Cristo.

6. Llama al arrepentimiento.

  Aunque contextualiza el mensaje, no compromete la verdad del Evangelio. Denuncia la idolatría y llama a la conversión.

7. Acepta que los frutos pueden ser pocos, pero valiosos.

  Aunque no hubo una multitud convertida, algunas personas como Dionisio y Dámaris creyeron, y eso fue suficiente.

Aplicación para la iglesia de hoy:

La predicación llama a la iglesia a ser una comunidad misional en la ciudad, capaz de alcanzar a todo tipo de personas: escépticos, activistas LGBTQ+, feministas, artistas urbanos, adictos, fans de anime, migrantes, etc. En lugar de rechazar sus estilos de vida, debemos ver más allá y detectar la necesidad espiritual oculta, que puede ser el puente hacia el Evangelio.

Cada cultura, estética o pensamiento diferente representa una oportunidad misionera si sabemos ver con los ojos de Cristo y comunicarnos en su lenguaje.

No debemos medir el éxito por lo masivo de nuestro impacto, sino por la fidelidad a la misión de Dios. Cada puente construido puede llevar a una vida transformada.