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 Honrar a Dios transforma el corazón y nos acerca más a Él. La honra no es solo una palabra, sino un acto que implica sacrificio y entrega. A lo largo de la Biblia, Dios ha mostrado que lo que realmente le agrada no es la cantidad de lo que damos, sino la actitud con la que lo hacemos. 

David es un claro ejemplo de un hombre que vivió en honra. Dios lo llamó un hombre “conforme a Su corazón” porque siempre estaba dispuesto a darle lo mejor, incluso cuando eso implicaba un gran costo. En 2 Samuel 24, cuando David quiso ofrecer un sacrificio a Dios, se rehusó a tomar gratis el terreno y los bueyes de Arauna. Su respuesta fue clara: “No voy a ofrecerle al SEÑOR algo que no me cueste” (2 Samuel 24:24). 

Este principio de sacrificio y honra se repite en muchos otros relatos bíblicos. En 1 Samuel 18, vemos cómo David, en lugar de pagar un precio fácil para casarse con la hija del rey Saúl, se arriesga y lucha contra los filisteos. En el Salmo 132, expresa su profundo deseo de construir un templo para Dios, aunque él mismo no pudiera hacerlo. Sin embargo, preparó los mejores materiales para que su hijo Salomón cumpliera esta misión. 

Ejemplos Bíblicos de Honra y Sacrificio:

La honra está ligada a un sacrificio genuino. Diferentes personajes bíblicos nos muestran cómo el corazón dispuesto a darlo todo por Dios provoca una respuesta poderosa de parte de Él: 

1. Caín y Abel (Génesis 4:3-5): Abel ofreció lo mejor de su rebaño, mientras que Caín dio una ofrenda sin esfuerzo ni sacrificio. Dios se agradó de la actitud de Abel. 

2. Abraham y el sacrificio de Isaac (Génesis 22):Dios probó el corazón de Abraham pidiéndole lo más valioso: su hijo Isaac. Aunque Dios no permitió que lo sacrificara, su obediencia desató una gran promesa. 

3. La viuda y las vasijas de aceite (2 Reyes 4:1-7): Esta mujer demostró su fe al dar lo poco que tenía para honrar al profeta, y Dios multiplicó su provisión. 

4. Sadrac, Mesac y Abed-Nego (Daniel 3:16-30):Prefirieron arriesgar sus vidas antes que deshonrar a Dios al adorar la estatua del rey. Dios los libró milagrosamente del horno de fuego. 

5. La viuda de las dos monedas (Lucas 21:1-4):Jesús destacó su sacrificio porque, aunque dio poco, entregó todo lo que tenía. 

6. La mujer del vaso de alabastro (Marcos 14:3-7): Derramó un perfume costoso sobre Jesús como acto de honra y adoración. Aunque otros la criticaron, Jesús exaltó su entrega y la declaró un ejemplo eterno. 

En todos estos casos, la honra implicó dar lo mejor, sin importar el costo. Dios nunca exigió estos sacrificios, pero se agradó de ellos porque reflejaban un corazón dispuesto a dar todo por amor. 

Este principio se aplica también en nuestra relación con Dios hoy. Un ejemplo de honra es el diezmo y la ofrenda. Diezmar es obediencia, pero la ofrenda muestra la generosidad y el amor de nuestro corazón. Cuando damos más allá de lo que se nos pide, estamos honrando a Dios con un sacrificio que cuesta. 

Honrar a Dios no solo se trata de dar recursos, sino también de dar nuestra vida por Él. Compartir el evangelio es un acto de honra, porque implica renunciar a nuestra comodidad, tiempo y reputación para hablarles a otros del amor de Cristo. 

"Les digo la verdad, a todo el que me reconozca en público aquí en la tierra, el Hijo del Hombre también lo reconocerá en presencia de los ángeles de Dios" (Lucas 12:8).

Vivir una vida de honra significa estar dispuestos a sacrificar lo que sea necesario para glorificar a Dios. La honra es un sacrificio que cuesta, pero la recompensa de Dios es eterna.