Hoy hablamos del don y la belleza de la amistad, de la mano de Aristóteles, Cicerón, San Agustín, Cézanne, Miguel Hernández y Saint-Exupéry. Se trata de uno de los valores humanos más universalmente reconocidos y encuentra su mejor coronación en la amistad cristiana, pues no en balde el propio Cristo confía a sus discípulos en la última cena: “No os llamo siervos… a vosotros os he llamado amigos”.