¿Puede Jesucristo sanar las heridas de un niño ruso abandonado por sus padres alcoholizados, que tuvo que mendigar para comer él y su hermanita, que fue recluido en un orfanato donde no era valorado, y que finalmente fue adoptado por una familia española? En esta entrevista al joven ruso, Dimitri Conejo, podremos comprobar que realmente Jesucristo es nuestro Salvador, que no sólo quiere salvarnos en el Más Allá, sino también hacernos felices en esta vida.