La vida del P. Fernando Redondo es llevar a Cristo a los apartados de nuestra sociedad, hoy lo realiza con los migrantes, pero anteriormente lo hizo abriendo brecha en las cárceles madrileñas y durante 20 años en la selva amazónica, mostrando un Dios que es amor a los que no le conocen, sin echarse atrás pese a las dificultades y peligros, sostenido por el Señor. Con la sencillez de los que saben que son instrumentos del Señor nos cuenta sus muchas peripecias recorriendo en barco el Amazonas, entre cocodrilos, para que los indígenas puedan recibir los sacramentos.