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Description

Himno específicamente pascual. Es una glosa meditativa de esa excena tan entrañable de Juan (21, 1-14). Invocamos al Señor de la mañana. El es el amigo. Su mirada penetra el secreto del mar y de las almas. Tres veces le preguntamos al Señor: ¿Tú quién eres? ¡Era el Señor!, y Pedro se arrojó al corazón de Cristo por las aguas.

Ninguno se atrevía a preguntarle:
«¿Tú quién eres, Señor de la mañana,
amigo penetrante que conoces
el secreto del mar y de las almas?

¿Tú quién eres, que aguardas a la orilla
con el fuego y el pan sobre las brasas,
que te acercas y entregas con tus manos
una hogaza de pan y tu confianza?

¿Quién eres que contigo se está a gusto,
y la amistad florece donde pasas?
¿Quién eres que con verte quitas dudas
y al hogar de tu paz nos das entrada?»

Porque creyeron bien que era el Señor
preguntarle su nombre no hizo falta.
¡Era el Señor!, y Pedro se arrojó
al corazón de Cristo por las aguas.

Su bello rostro oculto está en el Padre,
nuestras manos su cuerpo no le palpan;
pero a gritos los sienten nuestras venas:
¡Es el Señor, divina luz del alba!

¡Gloria a ti, que llegaste a la ribera,
a traernos la gracia de tu Pascua!
¡Amor a ti, hermano victorioso,
que nos amas y llenas nuestras barcas! Amén.