(Adviento, Domingo II)
Trae el desierto voces de un profeta
hasta el río fecundo del bautismo:
"(Convertíos; volved de vuestras sendas,
miradlo ya venir, abrid camino!"
No doblegó su voz ante los reyes,
no pactó su mensaje con rabinos:
"(Convertíos, decid vuestros pecados,
se acerca el santo, convertíos!
Cuando venga el Señor la tierra nuestra
se llenará de paz y regocijo;
la gracia del Señor será el consuelo
y el desquite de todo lo sufrido.
Harán paces el lobo y el cordero,
los hombres poderosos con los niños;
se abrazarán las razas y familias,
porque viene a su casa el Compasivo."
Bautista, mensajero del Mesías,
Jerusalén te brinda su recinto,
dile la verdad, grita tu Noticia;
(lo estamos esperando arrepentidos!
(Honor a ti, Jesús, siempre esperado,
y más gozado cuanto más creído;
ven, santo cual el Padre y el Espíritu,
ven por amor desde el hogar divino! Amén.