Crecer muchas veces implica soltar hábitos o heridas profundas de nuestra historia de vida. Hay experiencias que hemos vivido que terminan marcando nuestra personalidad, y algunas de ellas pueden convertirse en anclas que frenan nuestro crecimiento, como la necesidad constante de aprobación o la dificultad para poner límites.
Síguenos en nuestras redes sociales: