Es interesante como Dios les daba a los profetas órdenes que parecían muy extrañas. Jeremías debía comprar un calzoncillo de lino (otras versiones hablan de un cinto), debía usarlo, no lavarlo, y luego ir a esconderlo en una peña en Ein Prat, un lugar cercano a Jerusalén, por dónde fluyen aguas. Después de mucho tiempo, debía ir a buscarlo, y al sacarlo, se dio cuenta de que estaba completamente podrido e inservible. Esto era una ilustración: lo más probable es que Jeremías usase ese calzoncillo podrido para ir a predicar a Jerusalén: Dios creó a Israel para que vivieran aferrados a Él, tal como un cinto o un calzoncillo tiene que estar ceñido a la cintura de quien lo usa. Pero Israel se "quitó" el calzoncillo, para aferrarse a otros dioses. Cometió adulterio espiriutal contra Dios al adorar a toda clase de ídolos. Y al igual que el calzoncillo podrido, ya no servían para nada. No estaban cumpliendo su propósito, que era reflejar la gloria de Dios. Ese es el deseo de Dios, que nosotros reflejemos su gloria, pero el orgullo había logrado que Israel se apartara de Dios, la verdadera fuente de todas sus bendiciones. Que Dios nos ayude a aferrarnos a Él, para que en humildad y obediencia lleguemos a reflejar su gloria. Que el Señor te bendiga.