Josue Hernandez, en un sermón de la Navidad, expone el cántico profético del Siervo del Señor en Isaias 49:8, para enseñar y exhortar a la Iglesia la infidelidad del hombre y la fidelidad de Dios en el cumplimiento de sus promesas, al reconciliar el mundo para con El, en Jesucristo.