¿Hemos olvidado o desterrado de nuestro interior lo que somos?
A pesar de estar en una época de grandes avances tecnológicos en que podemos modificar nuestros cuerpos exteriormente, no ha habido tanta miseria emocional como en la actualidad.
Sin embargo, la solución es siempre la misma: Dios.
¿Por qué no darle una oportunidad a nuestro Creador de que nos revele, quiénes somos en realidad?