¿Cómo lidiar con ese sentimiento de ser excluidos, de no pertenecer, de sentirse rechazados por todos?
¿Cómo manejamos el hecho de que hicimos nuestro mayor esfuerzo, y aun así no fue suficiente para lograr las metas establecidas, el reconocimiento, las medallas ni los premios? (Estoy hablando de los que, dentro de sus posibilidades y de sus circunstancias, hicieron su mayor esfuerzo; NO de los que no hicieron nada, y se sentaron a esperar que la vida los recompensara).
¿Cómo se sigue hacia adelante en la vida, así?
No estoy hablando únicamente de lo académico o deportivo, sino que estoy hablando de cualquier aspecto de nuestras vidas, sea laboral, familiar, matrimonial; y el más importante de todos, nuestra relación con Dios.
"Recuerda que Dios no quiere remendar tu vida, El quiere darte una nueva, abundante y llena de significado, que lo manifieste a El en todo lo que hagas".