15 de octubre 2026
Lucas 17: 12 al 13.
Al entrar [Jesús] en una aldea, le salieron al encuentro diez leprosos, los cuales se quedaron a cierta distancia de él, y levantando la voz le dijeron: «¡Jesús, Maestro, ten compasión de nosotros!»
[...]EL AMOR ASOMBROSO DE DIOS…
En los días de Jesús, la lepra era una enfermedad horrible e incurable. Si contraías lepra, tenías que apartarte de la sociedad y vivir con otros leprosos. Por eso, en los versículos de hoy encontramos a un grupo de diez hombres que estaban juntos porque tenían lepra. Cuando se dieron cuenta de que Jesús estaba cerca, le suplicaron que tuviera compasión de ellos.
Lamentablemente, este relato tiene un final un tanto amargo. En resumen: Jesús sanó a los diez, pero solo uno regresó para darle las gracias.
¿Sabía Jesús que eso iba a pasar? Claro que sí, porque él lo sabe todo.
Y esto es lo más asombroso: ¡aun así tuvo compasión de ellos! ¡Con toda su gracia, los sanó a todos!
De la misma manera, nuestro Dios de gracia sigue tratándonos a ti y a mí hoy. Sí, él sabe que no sabremos valorar su misericordia y que muchas veces no le daremos gracias por sus bendiciones.
Sin embargo, sigue tratándonos con misericordia y bendición. ¡Qué Dios tan perdonador y amoroso!
Oremos:
Señor Jesús, perdóname por las incontables veces que no te he dado gracias por tu misericordia ni he sabido valorar tus bendiciones. Recuérdame tu amor, para que viva con gozo y confianza, y vuelva a ti una y otra vez para agradecerte tu misericordia. Amén.