9 de octubre 2026
Segunda de Corintios 9: 6 al 9.
Pero recuerden esto: El que poco siembra, poco cosecha; y el que mucho siembra, mucho cosecha. Cada uno debe dar según se lo haya propuesto en su corazón, y no debe dar con tristeza, ni por necesidad, porque Dios ama a quien da con alegría. Y Dios es poderoso como para que abunde en ustedes toda gracia, para que siempre y en toda circunstancia tengan todo lo necesario, y abunde en ustedes toda buena obra; como está escrito: Repartió, dio a los pobres, y su justicia permanece para siempre.
EL GOZO DE DAR…
En la comparación que usa el apóstol Pablo sobre sembrar la semilla está implícita esta verdad: el sembrador no tendría semilla que sembrar si no hubiera habido una cosecha anterior. Del mismo modo, no tendríamos ofrendas que dar si Dios no nos hubiera bendecido con el dinero que tenemos. Damos porque Dios nos ha dado. ¡Y él nos da mucho más de lo que jamás podremos devolverle! ¿Cómo podríamos devolverle a Dios un regalo igual a la salvación, una ofrenda comparable a la paz del perdón de los pecados, una donación que siquiera se acerque al regalo de su Hijo?
No practicamos simplemente el dar: practicamos el dar cristiano. El dar cristiano involucra nuestra fe en las promesas de Dios. Dios nos anima a confiar en su capacidad ilimitada de hacer abundar sus bendiciones en nuestra vida. Podemos dar nuestras ofrendas con generosidad, confiando en la promesa de Dios de que él nos cuida y nos dará todo lo que necesitamos para vivir.
La gracia de Dios se derrama abundantemente sobre nosotros. Su gracia obra en nuestro corazón la disposición —más aún, el gozo— de darle ofrendas a Dios. El gozo de dar es el resultado del milagro que Dios obra en nuestro corazón para dar con gratitud a Dios, quien nos ha dado el gozo de la salvación por la fe en Jesús. Cuando fijamos la mirada en Cristo, nuestro dar no es una acción de mala gana ni una costumbre por obligación, sino una respuesta gozosa y agradecida al gran amor de Dios por nosotros. Esa es la clase de dar con alegría que Dios ama.
Oremos:
Señor Dios, aumenta mi confianza en tu promesa de darme todo lo que necesito para vivir. Guíame a reflejar mi gratitud por todas tus bendiciones en la manera gozosa en que doy mis ofrendas. Amén.