Martes 29 de septiembre de 2026
Salmos 146: 3 Y 8
No pongan su confianza en los poderosos, ni en ningún mortal, porque no pueden salvar. [...] El Señor levanta a los caídos; y ama a los que practican la justicia.
…EL SEÑOR LEVANTA A LOS CAÍDOS…
Su piel supuraba mientras él se raspaba las llagas y las costras que le cubrían el cuerpo. Sentado sobre su trono de cenizas, contemplaba todo lo que quedaba de su antigua gran riqueza. Y no era mucho.
Satanás le había robado sistemáticamente todo lo que tenía: le robaron el ganado, masacraron a sus siervos, su sustento se esfumó, sus hijos murieron, su salud pendía de un hilo, su esposa se dio por vencida con él, y sus hermanos y conocidos lo abandonaron.
Pero había una cosa que Satanás no podía tocar: la esperanza que Job tenía en el Señor su Dios. En los buenos y en los malos tiempos, Dios es la ayuda del desamparado, el defensor del indefenso, el que ama a quien nadie ama. Cuando la vida le falló a Job, Dios siguió siendo su ayudador. Cuando quedó abatido, el Señor lo levantó y lo restauró.
Como Job, tú puedes confiar en el Señor. Él es el Dios que permitió que lo levantaran en una cruz para pagar por tus pecados y hacerte justo ante sus ojos. Él es aquel en quien puedes confiar para que te levante cuando la vida te falle.
Sea lo que sea que enfrentes hoy, pon tu confianza en el Señor.
Oremos:
Señor y Dios mío, te alabaré mientras viva, porque tú eres mi esperanza, mi ayuda y mi salvación. Amén.