Listen

Description

20 de octubre de 2026

Lucas 18: 6 al 8.

Dijo entonces el Señor: Presten atención a lo que dijo el juez injusto. ¿Acaso Dios no les hará justicia a sus elegidos, que día y noche claman a él? ¿Se tardará en responderles? Yo les digo que sin tardanza les hará justicia.

…ESPERA CON PACIENCIA…

Nos hemos acostumbrado a la gratificación instantánea. No es solo que queremos que algo se arregle: queremos que se arregle ya. Cuando empezamos a sentir dolores y molestias, esperamos que el médico nos ofrezca una solución en una sola consulta. Cuando un electrodoméstico se daña, queremos que lo reparen ese mismo día. Y cuando pedimos algo por internet, esperamos tenerlo en las manos en un día o dos. Lo queremos, y lo queremos ahora.

Nuestro mundo de comodidades modernas nos ha engañado y nos ha vuelto impacientes y, en muchos casos, pecaminosamente impacientes. Eso no ayuda a desarrollar y enriquecer la vida de oración cristiana, porque la paciencia y la perseverancia son ingredientes esenciales para tenerla. Si esperamos resultados inmediatos, nos frustraremos fácilmente y nos daremos por vencidos.

Jesús entiende mejor que nadie lo que se necesita para tener una vida de oración saludable. No solo es verdadero Dios, que oye y comprende las oraciones de su pueblo con profunda compasión y en el momento perfecto; también es verdadero hombre, que durante sus días en la tierra, con gran clamor y lágrimas ofreció ruegos y súplicas (Hebreos 5:7). Y hasta el día de hoy sigue orando por nosotros a la diestra de su Padre. Si las oraciones de Jesús no obtienen resultados instantáneos, ¿por qué habrían de obtenerlos las nuestras? Y si él no ha dejado de orar y rogar por nosotros cada día, ¿por qué dejaríamos de hacerlo nosotros?

¿Por qué? ¡Porque somos impacientes! Porque no obtenemos de nuestras oraciones los resultados inmediatos que esperamos. Pero Jesús nos recuerda hoy: los resultados vienen; ¡solo necesitamos ser pacientes! ¿Acaso Dios no les hará justicia a sus elegidos, que día y noche claman a él? ¿Se tardará en responderles? Yo les digo que sin tardanza les hará justicia.

Cuando te encuentres impaciente porque Dios no responde tus oraciones, recuerda que eres uno de los elegidos de Dios, lavado de tus pecados en la sangre de Jesús y adoptado en la familia de Dios. Sé paciente y perseverante en la oración. Dios te oye. Y, a su tiempo, te responderá.

Oremos:

Jesús, ayúdame a ser como tú en la oración: paciente y perseverante. Amén.