Lunes 3 de agosto de 2026
Lucas 12: 20 AL 21
«Pero Dios le dijo: “Necio, esta noche vienen a quitarte la vida; ¿y para quién será lo que has guardado?” Eso le sucede a quien acumula riquezas para sí mismo, pero no es rico para con Dios.»
LO QUE VIENE DESPUÉS…
Pasamos mucho tiempo pensando en lo que sigue. ¿Qué necesito ahora? ¿Cuál será mi próximo trabajo? ¿Qué curso voy a tomar? ¿Qué haremos el próximo año? ¿Qué planes tengo para mi familia?
No hay nada malo en planificar. De hecho, planificar puede ser bueno y necesario, especialmente cuando Dios nos ha dado recursos, responsabilidades o talentos.
Pero Jesús cuenta esta parábola porque no quiere que nuestra mirada sea demasiado corta. En la historia, un hombre hace muchos planes para lo que sigue: construir, guardar, descansar, comer y disfrutar. Pero ninguno de esos planes se cumple, porque esa misma noche su vida termina. Pasó mucho tiempo preparándose para un día que nunca llegó, y no se preparó para el día que sí llegó.
No está mal hacer planes para esta vida. Pero no debemos descuidar la vida que viene. Todo lo que Dios nos da—nuestros bienes, talentos, tiempo y oportunidades—no son solo para servirnos a nosotros mismos. También son herramientas para servir a Dios y al prójimo.
Así estamos preparados para lo que viene después.
Oremos:
Dios todopoderoso, dame un corazón sabio para reconocer que mis días están en tus manos. Enséñame a usar tus dones para servirte a ti y a mi prójimo. Amén.