5 de enero de 2026
Gálatas 4:7
«Ya no eres esclavo, sino hijo; y como eres hijo, Dios te ha hecho también heredero.»
MIEMBRO REAL DE LA FAMILIA
Es una historia dramática: un esclavo que se convierte en hijo. ¿Cómo reaccionan los hijos biológicos? ¿Con celos? ¿Con alegría? Eso depende. Pero en la familia de Dios, todos somos adoptados por gracia.
Antes, éramos esclavos del pecado. Pero Dios nos liberó por medio de Jesús. Nos perdonó, nos salvó, y nos llamó sus hijos. Y no solo hijos: también herederos.
Nuestro Hermano mayor, Jesús, ya resucitó con un cuerpo glorificado. Nosotros también lo haremos. Tenemos una herencia eterna, no por derecho propio, sino por amor de Dios.
Qué privilegio tan inmenso: ser parte de su familia, con Jesús como nuestro Hermano.
Oración:
Señor Jesús, gracias por darme un lugar en la familia de Dios. Ayúdame a vivir como hijo tuyo y esperar con gozo la herencia que me has prometido. Amén.