Listen

Description

Domingo 13 de septiembre de 2026

Lucas 15:1-2.

Todos los cobradores de impuestos y pecadores se acercaban a Jesús para escucharlo. Los fariseos y los escribas comenzaron a murmurar, y decían: «Éste recibe a los pecadores, y come con ellos.»

…PERDIDOS Y HALLADOS…

¿Has pasado alguna vez junto a una caja de objetos perdidos? Muchas veces contiene cosas tan insignificantes que uno se pregunta: «¿Quién volvería por esto?». Nada parece tener mucho valor: una botella de agua vieja, una sudadera rota, un par de zapatos sucios y gastados. ¿A quién le importaría tanto como para venir a buscar algo así?

Eso mismo se preguntaban los fariseos y los escribas al pasar junto a las personas espiritualmente perdidas de los días de Jesús: «¿Para qué molestarse?». Esta élite religiosa había dado a esos pecadores por perdidos, y se preguntaban por qué Jesús perdía el tiempo con ellos.

Pero, a diferencia de la élite religiosa de su tiempo, mira dónde se puso Jesús: recibía a los pecadores y comía con ellos. No dijo «¡qué asco!» ni salió corriendo. Aunque Jesús es verdadero Dios, aunque era perfecto y sin pecado, pasaba tiempo con los pecadores.

Si alguna vez te has sentido rechazado, o si te has preguntado «¿quién vendría a buscarme a mí?», recuerda que Jesús no se aleja de una vida desordenada ni de los problemas complicados. Al contrario: él te recibe, entra en tu vida y no se avergüenza. Jesús hace eso porque es el Dios que, por amor, vino a buscar y a salvar lo que se había perdido.

Así que no hay necesidad de esconder quién eres ni lo que has hecho. Lo que tú has hecho fue vencido por lo que Jesús hizo. No eres un objeto perdido y sin valor en la caja de cosas olvidadas: hallado en el amor de Cristo, eres el tesoro más preciado de Dios.

Oremos:

Gracias, Jesús, por entrar en mi vida aun cuando estaba perdido, aun cuando mi vida es un desastre. En ti encuentro el perdón completo y la paz verdadera. Amén.