Lunes 7 de septiembre de 2026
Lucas 14: 27.
[Jesús dijo] «Y el que no toma su cruz y me sigue, no puede ser mi discípulo.»
…TOMAR SU CRUZ…
Hay personas que pagan para que otros las exijan. Contratan entrenadores personales que les dicen que coman alimentos menos apetitosos y se abstengan de los más sabrosos. Esos entrenadores los llevan hasta el punto del dolor en el gimnasio y los animan con firmeza a seguir adelante cuando están por rendirse.
¿Por qué alguien contrataría a un entrenador personal? Porque quiere ser una persona mejor, una persona diferente. Cuando los entrenadores personales anuncian sus servicios, ¿son honestos acerca del dolor que les harán pasar a sus clientes?
Jesús es honesto acerca del dolor que viene de seguirlo. Les dijo a sus discípulos que iban a sufrir. Usó una expresión, «tomar su cruz», que daba a entender que serían tratados como criminales.
¿Por qué querría alguien someterse a esa clase de castigo? Los discípulos de Jesús saben que pueden ser incomprendidos y maltratados. Descubren que luchan toda la vida contra su propia carne pecaminosa. Hacen sacrificios y, muchas veces, nadie se los agradece.
¿Por qué querrían los discípulos de Jesús vivir así? Porque Jesús los ha hecho personas diferentes. Antes iban camino al infierno, pero ahora tienen la promesa segura de la vida eterna en el cielo. Antes vivían en la culpa, pero ahora viven en el perdón.
Ser discípulo de Jesús vale todo ese sufrimiento: hay una gloria que se revelará en ellos.
Oremos:
Señor, guíame a llevar mi cruz con perseverancia, mirando a la cruz de Jesús como mi fortaleza. Amén.