Listen

Description

Jueves 24 de septiembre de 2026

Lucas 16:13.

[Jesús dijo] «Ningún siervo puede servir a dos señores, porque a uno lo odiará y al otro lo amará. O bien, estimará a uno y menospreciará al otro. Así que ustedes no pueden servir a Dios y a las riquezas.»

…UN AMO DESPIADADO…

Tendemos a vivir con urgencia. Los plazos de entrega, los mensajes de alta prioridad y las fechas límite tienen a muchos de nosotros trabajando a un ritmo insostenible. Cuando por fin recuperamos el aliento, nos preguntamos cómo sobreviviremos al próximo gran esfuerzo.

Los plazos apremiantes y los jefes exigentes hacen difícil tener una vida fuera del trabajo. Muchas veces tratamos de hacer dos cosas a la vez, ¡o más! Llevamos el teléfono a la mesa; respondemos correos durante los partidos de fútbol de los hijos; y aun cuando por fin nos desconectamos, la salida en pareja se arruina por el desborde del estrés de la oficina. ¿Y cuál es el rendimiento de nuestra inversión? Atención dividida, decepción y, a veces, hasta el divorcio. Nuestras relaciones más cercanas son las que más sufren cuando el trabajo y la vida no están bien alineados.

¿Por qué vivimos así, entonces? El dinero es atractivo porque ofrece posibilidades. Si tuviéramos más, podríamos hacer más. Más dinero significa una mejor casa o un mejor auto. Para nosotros, tener mejores cosas significa tener una vida mejor.

Jesús advierte que el dinero es un amo despiadado. Servir al dinero te destruirá, porque siempre exige más: más de tu tiempo, más de tus habilidades, más de tu energía, más de ti.

El dinero quiere exactamente lo mismo que Dios quiere: a ti. Por eso Jesús dice: «Ustedes no pueden servir a Dios y a las riquezas».

Movidos por el amor incondicional de nuestro Señor, nuestros ojos estarán fijos en Jesús, no en nuestros horarios agitados. Nuestras relaciones más cercanas pueden florecer porque el trabajo y la vida eterna están bien alineados. Aun cuando el ritmo se acelera, Dios dirige nuestra mirada hacia el cielo y transforma nuestra actitud hacia lo temporal. Estamos contentos con nuestras circunstancias presentes; estamos entusiasmados con nuestro futuro eterno; descansamos sin ansiedad. En Cristo disfrutamos de una paz sin igual.

Oremos:

Señor de la vida, tú sigues cuidando de todas mis necesidades. Gracias. Dame paz y plenitud al servirte en mi trabajo, en mi hogar y en mi comunidad. Amén.